Uno de los primeros directores de la biblioteca, Calímaco de Cirene, emprendió la tarea de catalogación del fondo de la institución, formado por
volúmenes (rollos de papiro o pergamino) y
tomos (hojas cortadas), cada uno de los cuales podía dividirse en
partes o
libros. Por aquel entonces el número de obras llegaba al medio millón. Se hacían copias a mano de las obras originales, es decir,
ediciones , que eran muy estimadas, incluso más que las iniciales, por las correcciones llevadas a cabo. Los directores de la biblioteca enviaban negociadores por todo el mundo para adquirir libros en préstamo o comprarlos. Las embarcaciones que llegaban al puerto de la ciudad eran inspeccionadas por las autoridades en busca de material bibliográfico susceptible de ser copiado. Un gran número de personalidades de la antigüedad clásica realizó estudios a través de sus fondos: Arquímedes, Euclides, Hiparco, Aristarco, Erastótenes, Galeno, entre otros. Fue en la biblioteca de Alejandría donde se llevó a cabo la concienzuda traducción al griego de todo el Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta el libro de Malaquías.
En Alejandría las copias se hacían siempre en papiro y además se exportaba este material a diversos lugares. La ciudad de Pérgamo, que poseía también una magnífica biblioteca, era una de las que más utilizaba el papiro, hasta que los reyes de Egipto decidieron no exportar más para así tener ellos en exclusiva dicho material para sus copias. La respuesta de Pérgamo fue utilizar el pergamino (
www.eblagestiodocumental.cat/bibliotecaPergam.htm), más caro pero menos perecedero.
Con el paso de los años Ptolomeo III decidió ampliar la biblioteca construyendo un templo: el Serapeo, dedicado al dios Serapis. Los sacerdotes del templo fueron los que se encargaron de custodiar la ingente cantidad de material bibliográfico que fue llegando al edificio.
En la época del Imperio Romano, los emperadores protegieron la biblioteca y la modernizaron incorporando calefacción central por tuberías con el fin de mantener los libros bien secos en los depósitos subterráneos. En el siglo III d.C. el emperador Diocleciano, que era muy supersticioso, ordenó la destrucción de todos los libros relacionados con la magia y la alquimia. Diversas fuentes históricas parecen coincidir en que más tarde, en el año 391, el patriarca Teófilo atacó el Serapeo al frente de una muchedumbre embravecida por el fanatismo religioso. El Serapeo fue entonces demolido y sobre sus restos se edificó un templo cristiano.
Las crónicas históricas no arrojan certezas sobre la autoría de la destrucción del Museo y la biblioteca. La ciudad sufrió sucesivas calamidades antes de entrar en decadencia tras la conquista musulmana: guerras, incendios y terremotos. Lo que sí se puede afirmar es que, por ejemplo, de las 123 obras teatrales del escritor griego Sófocles custodiadas en Alejandría sólo han llegado a nuestros días 7, una de las cuales es
Edipo rey.
Mil seiscientos años después, en los años 80 del siglo XX, salió a la luz un ambicioso proyecto cultural para construir una nueva biblioteca en la ciudad, recuperando así un enclave mítico del saber de la Antigüedad. Para llevar a cabo semejante proyecto se unieron los esfuerzos económicos de numerosos países y la UNESCO. Las obras fueron ejecutadas por Snoheta, empresa formada por arquitectos noruegos, y terminaron con éxito en el año 2001. El edificio actual está situado frente a la Corniche, a orillas del Mediterráneo, a pocos metros del lugar donde se supone que se encontraba la antigua biblioteca. Es un enorme cilindro de cemento, cristal y granito de Assuan, dispuesto con bajorrelieves caligráficos en la mayoría de las lenguas del mundo. Consta de 11 niveles, 4 de los cuales se hallan por debajo del nivel de la calle. El cuerpo del edificio es una gran sala hipóstila de hormigón y madera, destinada a la lectura, con capacidad para albergar a 2.000 personas. Los grandes ventanales de vidrio facilitan la iluminación natural de su interior, mientras que por fuera los reflejos se proyectan hacia el Mediterráneo, en un intento de rememorar el que fue otro gran monumento de la Antigüedad: el faro de Alejandría. El número total de libros que puede llegar a contener la moderna biblioteca asciende a los 20 millones. Actualmente posee unos 200.000, la mayoría de ellos donaciones; junto a 50.000 mapas, 10.000 manuscritos y 10.000 documentos de audio, entre otros. El complejo monumental, formado por dos edificios anexos más, posee también un centro de conferencias, un planetario, tres museos y dos exposiciones permanentes, un laboratorio de restauración, un centro de reprografía e imprenta, y una biblioteca para invidentes, sin olvidar el
Internet Archive -
http://www.archive.org/ - que custodia, entre otros, páginas web que ya no se encuentran en funcionamiento y de las cuales se suele obtener un mensaje de error del tipo "404 - Page Not Found".
En definitiva, la biblioteca de Alejandría quiere recobrar el espíritu de la antigüedad como centro de enseñanza, tolerancia y diálogo y ser una institución líder en la era digital. De momento ya es una de las cinco bibliotecas mas grandes del mundo junto a la biblioteca del Congreso Americano, la del Museo Británico, la Nacional Francesa y la del Vaticano.
El 11 de diciembre de 2005, el gobierno de la Generalitat de Catalunya hizo donación de un fondo de material bibliográfico y audiovisual representativo de la historia, la literatura, el arte y la ciencia de Catalunya. El acto de entrega contó con la asistencia de la consellera de Cultura, Caterina Mieras, acompañada de la directora general de Cooperación Cultural, Assumpta Bailac, y de una delegación de diputadas y diputados de la Comisión de Política Cultural del Parlament de Catalunya. El fondo comprende un total de 146 documentos, de los cuales 107 son libros y 39 documentos de música y video en CD y DVD. En cuanto al material bibliográfico, el fondo incluye 32 obras enciclopédicas sobre cultura catalana, 41 obras de literatura catalana y 34 obras de literatura y cultura árabe traducidas al catalán. El material audiovisual incluye 35 grabaciones sonoras de música culta, tradicional y moderna, y cuatro de video, entre las cuales se encuentra la colección de los programas
Catalunya des de l'aire y
Catalunya des del mar , producidos por Televisió de Catalunya. Un día antes, el equipo de
ebla Gestió Documental había estado visitando la Biblioteca.