A finales del siglo XI (1098) un grupo de monjes benedictinos fundó el monasterio de Citeaux o del Cister en la Borgoña (Francia), impulsados por el deseo de regresar a los orígenes de la regla de San Benito. Será con la llegada de San Bernardo de Claraval, fundador y abad de este monasterio, que el movimiento cogerá un nuevo impulso y triunfará extendiéndose por toda Europa. Había nacido la orden del Císter.
Los monjes del císter o monjes blancos (llamados así por no teñir sus hábitos y llevarlos del color natural de la lana), levantaban sus monasterios en terrenos despoblados y vírgenes, al lado del agua. Sus construcciones se caracterizaban por su sencillez y austeridad, y las dependencias monásticas se organizaban siguiendo siempre el mismo esquema. De este modo, en el claustro, se situaba un nicho o sala conocida como el Armarium: el espacio en el que los monjes guardaban los libros utilizados en las lecturas del refectorio y del capítulo.
En ebla Gestió Documental S.L. recuperamos este espacio para guardar diferentes colecciones temáticas que nos acercan a
nuestro patrimonio documental.
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